Sala Del Sol

By Melissa Díaz

PERSONAJES: Marisol, Madre, Hija

Una sala del sol adornada con todo tipo de plantas y flores. Hay una pared de vidrio que divide el escenario rectangular en un diagonal. MARISOL, una mujer mayor con un collarín está sentada en una silla de ruedas situada justo en frente de la pared diagonal mirando hacia ‘afuera,’ o la esquina atrás. A su lado hay una mesa vieja, unas sillas, y una puerta. Afuera, es otoño, hay hojas de color naranja y café tiradas en el suelo.

MARISOL – Mija, quieta no traigas nada.

HIJA – (Desde adentro) Pero madre…

MARISOL – Pero nada, lo único que necesito es tu carita aquí para que te vea.

HIJA – (Sale y se pone a arreglar las sillas y la mesa) Si si, pero el doctor…

MARISOL – Nada nada, aquí siéntate aquí (Señala con la mano a la silla al lado de ella sin mover la cabeza del collarín)

HIJA – (Se sienta y disimuladamente mira a su reloj de pulsera)

MARISOL – (Mirando hacia fuera) Tienes prisa?

HIJA – (Confundida)  Como…no, no es nada.

MARISOL – No tienes calor, hija? Este sol es hermoso, pero abrazador. Me quitas la manta y la bufanda? (Señala al collarín)

HIJA: No te puedo quitar eso, pero pondré la manta aquí en la mesita si la necesitas. (Pausa para doblar la manta)

MARISOL – (Mirando fijamente afuera) Mira a todos los niños intentando recoger la fruta de ese árbol, como se ríen!

HIJA – Pero mamá, esos no son niños, son casi de la edad de mi tío. Mira ese es Don Pedro el de la cantina.

MARISOL – Mira como brincan! Es como un juego. Que bonito el atardecer, que luz tan roja roja.

HIJA—(Incómoda) Quieres un poco de agua, mamá?

MARISOL – Te acuerdas cuando tu padre quebró esa vieja cuna?

HIJA – (Preocupada) Que?

MARISOL – Ay sí, yo la quería mucho, ahí dormías tú, y tu hermana, y yo, y mi madre. Pero ya se estaba cayendo. Si alguien más se durmiera allí, se quebraría sola! (Se ríe calladamente). Has visto a tu padre?

HIJA – (Despacio) Mamá, Padre ya no está aquí.

MARISOL – Ay hija no digas esas cosas. Ándale, dime a que hora llega tu padre, le tengo que preparar la comida porque ya sabes como se pone si…   

HIJA – (Levantando la voz) Y cómo harías eso? Ya madre tranquila no te preocupes. No te va a pasar nada, él ya no está aquí. (Toma la mano de su madre)

MARISOL – (Trae la mano de su hija hacia su cara para observarla). Que manos tan bonitas…sacaste a la familia de tu padre, sabes?

HIJA – (Mira hacia abajo y empieza a arreglar la mesa)

MARISOL – Mira, los niños intentan otra vez, ay se cayó uno, pobrecito. Mira, ese niñito que inteligente, trajo un palo para bajar la fruta.

HIJA – Amá ya te dije que no son niños.

MARISOL – Mira hija ya le quitaron muchas hojas al árbol con el palo. Finalmente se ve la fruta, que color tan lindo.

HIJA – No creo que…(Para de hablar y se fija cuidadosamente por el vidrio hacia fuera)

MARISOL – Porque la dejaron caer al piso? Ah mira lo están repartiendo con ese palo que trajeron. Que bruscos son, van a aplastar la fruta con ese palo.

HIJA – (Desesperada) Madre es un pajarito, uno de esos amarillos! No es fruta, lo están matando!

MARISOL – (Con ternura) No digas eso hija, es una fruta, a lo mejor tuvo unos cuantos insectitos y necesitaban quitárselos de la fruta.

HIJA – Ay no (Va hacia el vidrio y se voltea hacia su madre) Pero mamá tienes los ojos cerrados.

MARISOL – Es que el sol del atardecer se siente tan bonito hija, lo quiero disfrutar.

 

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